Curiosidades. La nebulosa del Cangrejo

Uno de los astros más exóticos que nos muestra el universo son los pulsar, pero antes de ver su extraño comportamiento recordemos su historia. En el año 1054 los astrónomos chinos registraron un acontecimiento excepcional, una nueva estrella era visible en el firmamento, con tan extraordinario brillo que incluso de día era visible. En la posición reflejada en sus documentos se encuentra en la actualidad una nube de gas visible incluso con prismáticos, y que con instrumentos de mayor abertura presenta brillantes filamentos que la surcan de forma irregular. Se la conoce como la nebulosa del Cangrejo. Esa fue la forma que le vio el astrónomo lord Rosse en 1845 cuando la observó con su flamante telescopio de 1,8 metros de diámetro. La nebulosa es el resto en expansión de la explosión de una supernova, una estrella que tiene varias veces la masa del sol y que llegado cierto momento explosiona generando una energía comparable a la de toda una galaxia. Es visible en la constelación de Tauro, en el límite con Auriga.

El núcleo de la estrella se comprime sobre si mismo de tal forma que toda la materia queda convertida en neutrones. Aquella estrella de varios millones de kilómetros de diámetro queda reducida a una esfera de 15 kilómetros de diámetro, no, no has leído mal, ni yo me he equivocado al escribir. Aquella estrella que durante decenas o cientos de millones de años estuvo irradiando energía al espacio con un ritmo muy superior a nuestro sol, cabría ahora cómodamente en la Albufera. Tan densa es la materia que compone este tipo de estrellas, llamadas de neutrones, que en ellas todo el Monte Picayo se reduciría a un dado de parchís.

Al igual que la patinadora sobre hielo recoge sus brazos para girar más rápido, y los extiende para detenerse, la estrella conserva toda su inercia y debido a su pequeño diámetro comienza a girar a un ritmo vertiginoso. La estrella que resta de aquella explosión da 30 vueltas por segundo.

Desde que se produjo la explosión, hace casi un milenio la nube de gas lanzada al espacio se expande a un ritmo extraordinario y en la actualidad ocupa un espacio de 6 x 4 años luz. El gas se ha expandido a una velocidad media de casi 2.000 Km/seg.

En 1967 la becaria Jocelyn Bell, trabajando con el radiotelescopio del observatorio de Cambridge University observó que de aquella región del cielo procedían unos leves impulsos, a razón de 30 por segundo. La naturaleza de los impulsos y su regularidad la indujo, a ella y a otros miembros del equipo a creer que habían descubierto las señales de radio de alguna extraña civilización. Tal fue así que lo bautizaron como LGM (Littel Gren Man) o pequeños hombres verdes en la lengua de Cervantes.

Era el primer pulsar que se descubría y el fenómeno aun no estaba descrito. En esencia un pulsar es una estrella de neutrones que emite un chorro de ondas radioeléctricas, como si se tratase de un faro. Se cree que el eje magnético de la estrella no coincide con su eje de rotación, las partículas eléctricas que giran alrededor de su eje magnético producen radiación sincrotrón que es lanzada hacia el espacio. Si en su rotación este choro barre la tierra en cada vuelta se recibe un impulso que puede ser detectado por los radiotelescopios. El nombre de pulsar le viene de la contracción de Pulsating Star o estrella pulsante.

En la actualidad se conocen unos 600 pulsars y se calcula que en nuestra galaxia pueden haber unos 100.000, generalmente en el plano de la galaxia. Los periodos habituales están en torno a 1 segundo, aunque algunos son de 1,5 milisegundos. Esto implica que la estrella que lo produce cuya masa debe ser al menos 1,4 veces la masa del sol, gira en 1,5 milisegundos, aproximadamente la velocidad a la que gira el tambor de una moderna lavadora cuando centrifuga. Los periodos más largos alcanzan los 4,3 segundos.

El pulsar de la nebulosa del Cangrejo fue el primero que se descubrió, y uno de los pocos que es posible observar en luz integral, ya que emite en toda la gama de ondas electromagnéticas. También fue la primera supernova registrada y ostenta el numero 1 en el catálogo que Charles Mesier, elaborado mucho antes de que se supiese que eran los restos de una supernova y menos aun un pulsar.

 

 

Uno de los astros más exóticos que nos muestra el universo son los pulsar, pero antes de ver su extraño comportamiento recordemos su historia. En el año 1054 los astrónomos chinos registraron un acontecimiento excepcional, una nueva estrella era visible en el firmamento, con tan extraordinario brillo que incluso de día era visible. En la posición reflejada en sus documentos se encuentra en la actualidad una nube de gas visible incluso con prismáticos, y que con instrumentos de mayor abertura presenta brillantes filamentos que la surcan de forma irregular. Se la conoce como la nebulosa del Cangrejo. Esa fue la forma que le vio el astrónomo lord Rosse en 1845 cuando la observó con su flamante telescopio de 1,8 metros de diámetro. La nebulosa es el resto en expansión de la explosión de una supernova, una estrella que tiene varias veces la masa del sol y que llegado cierto momento explosiona generando una energía comparable a la de toda una galaxia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

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