Altares Rupestres en Alpuente. Alineación astronómica

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Introducción

Desde este artículo quiero dar a conocer algunos altares rupestres que se hallan en el término de Alpuente. Rocas de grandes dimensiones sobre las que la intervención humana ha grabado cubetas y símbolos. Las alineaciones formadas entre estas grandes rocas, o entre estas y algunas montañas próximas surgiere que podrían señalar algunas direcciones relacionadas con el orto y ocaso del Sol en fechas señaladas.

Junto con la aritmética, la astronomía se tiene por la ciencia más antigua desarrollada por el hombre. La medida del tiempo debió ser estudiada hace algunos miles de años, y, posiblemente fue el primer desarrollo científico llevado a cabo por muchos de los pueblos de la antigüedad. Cuando menos se pueden señalar dos razones que llevarían al hombre antiguo a realizar una observación sistemática de los ciclos lunares y solares, y que podrían servir de base para la elaboración del calendario.Gráfico ortos y ocasos

El hombre agricultor necesita conocer y señalar las estaciones para realizar las diferentes labores agrícolas y esta necesidad impulsó el conocimiento de los ciclos se Luna y Sol. Además, con no menos fuerza, el carácter ritual o mágico atribuido a los cambios en el cielo y en especial al Sol y la luna pudo llevar a seguir los cambios que se producen con regularidad en el cielo. También pudieron haber otras razones que desde nuestra cultura resulta difícil estimar.

En cualquier caso es seguro que aprendió las fases de la Luna o los ciclos del sol y después pudo aplicar ese conocimiento para contar el tiempo. La medida del tiempo suele estar relacionada con fenómenos astronómicos que tienen frecuencias muy regulares. Las más sencillas la salida y puesta del Sol, o las fases de la luna, que son el origen del día y el mes respectivamente. Los cambios en la posición del sol a lo largo del año no son tan evidentes pero a largo plazo resultan muy precisos y darán lugar al año como medida de tiempo.

El movimiento del sol a lo largo del año también debió resultar evidente para los antiguos pobladores, como se atestigua a través de algunas construcciones y legados en otras culturas. El cambio en la altura máxima del Sol a lo largo del año es evidente y conocido por todos. Ahora bien, para nosotros, que vivimos en función de la hora señalada por el reloj, no es fácil averiguar que la salida del sol se produce hacia el noreste en verano, y más hacia el sureste en invierno. Estas variaciones serían más notorias para los antiguos pobladores que seguro que adecuaban su vida a las horas de día. Además es necesario disponer de un horizonte despejado para ver el punto por el que sale o se pone el Sol y llegar a esta conclusión.

Determinar la altura máxima del sol a lo largo de un día es algo complejo, ya que requiere medir su sombra al medio día, para lo cual es preciso determinar este instante, o realizar varias medidas consecutivas y tomar la menor de ellas. Ahora bien, sabiendo que el sol sale cada día del año por un punto diferente del horizonte, y teniendo este libre, es mucho más fácil determinar el ciclo anual siguiendo los puntos por los que tienen lugar los ortos y ocasos del Sol.

En este caso solo se precisa disponer de dos hitos o mojones que señalen alguna dirección característica de salida o puesta del sol para establecer el ciclo anual. El orto solar más hacia el norte se produce en el solsticio de verano, o más hacia el sur en el solsticio de invierno. O la posición intermedia a estas que tiene lugar en los equinoccios. Ver figura 1.

En Alpuente se encuentran tres grandes moles de piedra que a mi juicio forman un extraordinario calendario solar. Es una hipótesis aventurada, pero las alineaciones, cubetas y símbolos hallados en las rocas pueden darle la consistencia suficiente. En los párrafos siguientes expongo las características de cada uno de los elementos y mi hipótesis sobre el conjunto.

Descripción de los altares

De forma genérica, estas moles de roca reciben el nombre de “altares rupestres”. Uno de estos altares, el más elaborado, y al que me referire como altar ritual o fálico, es cilíndrico de 5,5 metros de diámetro y 3,4 metros de altura, foto 1. Si calculamos el cociente entre el diámetro y la altura nos da 1,617, el número aureo es 1.61800339... el parecido es extraordinario y no debe ser pasado por alto. ¿podemos pensar que los antiguos habitantes conocían el número aureo? en mi opinión rotundamente no, pero si induce a pensar en el número aureo como una proporción armónica que los creadores guardaron en su construcción, no por que conociesen el número si no por la armonía que este representa.Cueta superior altar ritual

El altar ritual está labrado sobre piedra caliza arenisca, una roca no muy dura que se modela con relativa facilidad. Se levanta sobre una superficie lisa y horizontal de este material de más de 100 metros cuadrados de extensión del que forma parte. Esta compuesto por tres estratos inclinados. Puesto que la roca forma parte de la base implica que esta fue tallada de una parte mayor para darle la forma actual. No es una roca que haya llegado hasta ahí por otros mecanismos.

La parte superior de la roca es ligeramente curvada y en su centro se encuentra una cubeta de 28 centímetros de diámetro y 25 de profundidad, foto 2.

Rodeando esta cubeta hay un pequeño canal de unos 5 centímetros de ancho por 2 de profundidad, con ocho canales radiales, de similares dimensiones que lo unen a la pileta central. Además se pueden ver dos pequeñas cubetas semiesféricas de unos 12 centímetros de diámetro junto con otros símbolos, entre ellos una cruz de unos 50 centímetros. Toda la mole está rodeada por 35 pequeños agujeros de unos 6 a 8 centímetros de diámetro y 3 a 5 de profundidad, foto 3. Estos huecos pudieran ser para darle un carácter único a esta roca que la diferenciase de cualquier otra.Huecos laterales altar ritual

Una de las caras presenta dos plataformas que permiten un fácil acceso. En la cara superior de la segunda plataforma hay dos cubetas más pequeñas, una de ellas es circular de unos 12 centímetros de diámetro y algo menos de 8 de profundidad, la otra de similares dimensiones presenta algunas grietas radiales en su borde. En la parte verical de la plataforma inferior se aprecian dos huecos que pudieron hacer las veces de peldaños si bien se encuentran muy desgastados.

Teniendo en cuenta los paralelismos existentes su tallado se dataría entre 2500 y 4000 años de antigüedad, en la edad del Bronce. Teniendo en cuenta que la excavación de las cubetas y huecos precisa de útiles metálicos quizá se pueda acotar su construcción hacia finales de la edad del bronce. Esta roca está catalogada como un altar fálico y parece que no hay duda sobre el perfilado artificial de los laterales del altar.

Este altar lo conocí hace varios años, y, aunque en alguna ocasión he creído que tenía algún significado astronómico, no ha sido hasta que lo he abordado junto con los otros dos altares próximos para descubrir ese significado.

Al segundo altar, hemos convenido en llamarle “altar de los sacerdotes”, haciendo referencia al grabado que hay en una roca próxima que muestra tres figuras antropomórficas en actitud de orantes. Es más tosco, de forma piramidal y de mayores proporciones, ver en foto 4. La altura es de 5,6 metros, por el lado este, el lado oeste tiene mayor altura, 6,8 metros ya que la  plataforma sobre la que se asienta hace forma de escalón. La base del altar es de forma rectangular de 10 X 4 metros que se reduce en la parte superior a 5 X 1,3 metros. La cara oeste es plana, las demás presentan bastantes irregularidades. El eje mayor se orienta en dirección noroeste.

Cubeta altar sacerdotesLa parte superior presenta cuatro elevaciones en forma de domos de algo menos de un metro cada una. En el extremo norte hay una cubeta circular de 35 centímetros de diámetro por 15 de profundidad con el fondo plano, foto 5. La roca es de tipo caliza, relativmente fácil de tallar, siendo un único bloque que forma conjunto con la base, lo que apoya la tesis de que fue tallado desde dicha base. No se han observado grabados en sus caras laterales.

El tercero de los altares que describiré es algo más pequeño y nos referimos a el como el “altar celta”. Dso de sus caras son verticales y paralelas, lo que le confieren un aspecto más esbelto, foto 6. En su cara sur presenta una gran oquedad en su tercio inferior, foto 7, y en la parte interior de esta la roca tiene un aspecto rojizo como si se hubiesen alcnzado ahí elevdas temperaturas. El altar tiene 5 metros de alto y 3 X 4 metros en la base. Se aprecian tres estratos difenciados y como en los anteriores forma parte de la roca de la base.

La parte superior de este altar muestra una sobreelevación en forma de domo y arriba de ella una cubeta de 25 centímetros de diámetro, de forma circular, si bien no tan perfectamente talladas como las descritas en los otros altares, foto 8. El altar celta y el de los sacerdotes se hallan sobre la misma superficie rocosa, la distancia entre las cubetas superiores de cada uno es de 63 metros.


El acceso a la parte superior de los altares es desigual. El altar ritual tiene un acceso fácil por su lado sur con dos pequeñas plataformas a modo de escalones que simplifican el acceso a la parte superior, aunque no es posible el acceso sin utilizar las manos como ayuda. Pudiera haber una pequeña estructura de madera que facilitase el ascenso a la primera plataforma. En la cota más alta, una plataforma de casi 2 metros de diámetro, ligeramente curvada, albergaría cómodamente al oficiante si este fuese el uso, incluso dos o tres personas más pueden estar al mismo tiempo. El acceso a la parte superior del altar de los sacerdotes es algo más complicado. Por la vertiente norte la pendiente es más suave y es posible acceder con algunas dificultades, no se ha encontrado nada parecido a peldaños. Las otras caras son prácticamente verticales. El altar celta es el de más difícil acceso, siendo sus caras verticales o con gran inclinación. Cubeta superior altar celta

El altar ritual ocupa una zona llana, al noroeste de un amplio valle. Es una roca singular que puede divisarse desde bastante distancia, no hay otra como ella en todo el valle. Se encuentra a los pies de una montaña que cierra el valle por el noroeste, y que se eleva trescientos metros sobre la altura del altar. Otra montaña de altura algo menor se yergue hacia el suroeste. Ambas ponen un telón imponente, tanto por el aspecto cónico que presentan como por estar coronadas por pequeñas paredes verticales en su parte superior. El altar de los sacerdotes es algo menos visible, en parte por que se encuentra próximo a una loma de similar altura y que de alguna forma compite con él, así como su forma irregular.

Para el estudio de la alineación es necesario conocer las coordenadas de cada uno de los altares, para ello he utilizado un GPS, realizando varias medidas. De la reducción de las mismas se desprende que la dirección del primer altar al segundo reseñado es de 63 grados medidos desde el norte en el sentido de las agujas del reloj. Usando el mismo método la dirección desde el primer altar al tercero es de 73,6 grados Los resultados obtenidos se han cotejado con el programa SIGPAC del Ministerio de Agricultura en el que se ven los altares. Los altares reseñados en segundo y tercer lugar están a la misma distancia desde el primer altar ambos están a 259 metros. Las diferencias entre la determinación de la posición mediante el GPS y sobre el visor del SIGPAC son del orden de 3 metros, aproximadamente 0,1 segundo de arco en latitud y/o longitud.

Desde el punto de vista astronómico es muy interesante su posición ya que la hipótesis versa sobre la alineación de dos de ellos que señalan la salida del sol el primer día de verano. Los tres forman un triángulo isósceles muy agudo, con el ángulo comprendido entre sus lados mayores de solo 11 grados, ver dibujo 2. Los dos lados mayores son iguales, ya que la distancia desde el altar fálico a los otros dos es la misma, 259 metros.

Esquema posiciones

Visto desde el altar de los sacerdotes desde el altar ritual, aquel comprende un arco de 1,09 grados, aproximadamente el doble que el diámetro del Sol. Desde el altar fálico solo se ve la parte superior del altar celta, aproximadamente 0,5 metros, la parte inferior queda oculta tras una pequeña colina que hay entre ambos.

Cabe añadir a la descripción del conjunto que entre los dos últimos los altares hay varias grandes rocas en el suelo, tres de ellas tienen aspecto circular. Si entre estas rocas y los altares descritos existe alguna relación aún no ha sido establecida. También señalar que sobre otra roca plana existente entre ambos altares se aprecian varios petroglifos que parecen ser figuras antropomórficas, y que bien puede ser alegórico del ritual. En otro artículo expondré estas figuras junto con algún otro grabado interesante para la tesis que nos ocupa.

Del análisis del conjunto se desprenden algunas características interesantes. Cabe destacar que los tres tienen una cubeta en la parte superior, y solo una, de diámetro similar en los tres casos, y la del altar ritual es el doble de profunda que las otras. En otros lugares de Alpuente se pueden observar este tipo de piletas, generalmente de mayores dimensiones y varias agrupadas. Una pileta en cada altar podría señalar una referencia de posición concreta.

Sobre el uso al que pudieran ser destinados los altares cabría descartar su uso funcional o laboral. Dada la poca capacidad de las piletas excavadas en cada uno de ellos, no parece que puedan ser destinados a este tipo de usos. Igualmente razonaríamos sobre los canales que rodean a la pileta del altar ritual. Considerando poco probables los usos funcionales habría que aceptar el uso ritual de estos.

La alineación del altar ritual, que considero como el principal, y el de los sacerdotes que sería la referencia, señala una dirección muy próxima a la de la salida del Sol el primer día de verano, el solsticio de verano. De ahí que plantee que estos altares pudieran haber sido utilizados como referencia de un calendario solar, o para realizar algún tipo de ritual que tuviese el sol como elemento principal.

Efemérides y trayectoria del Sol

Si calculamos el azimut del sol en el orto para esta latitud, es decir la dirección por la que sale el sol el día del solsticio de verano vemos que es de 58,75 grados, este es el valor para un horizonte ideal, nivelado respecto al observador. Prescindiendo de la refracción, este es el horizonte que se observa en la mar. En el caso que nos ocupa la salida del sol se produce por encima de las montañas del fondo, que se elevan aproximadamente 3 grados por encima del horizonte ideal. Así tenemos que la salida del sol sobre un horizonte ideal tiene lugar a las 4h35m T.U. con un azimut de 58,75º para el lugar de observación, pero la salida real se produce a las 4h55m, en la dirección 61,5º, ya que la trayectoria del sol es oblicua, con una inclinación de 50º sobre el horizonte, dibujo 3.

La salida efectiva del sol se produce cuando se eleva por encima de las montañas del fondo, unos 3 grados por encima del horizonte ideal, en ese instante el azimut del sol es de 61,5 grados. En ese momento la diferencia entre el centro del altar de referencia y el punto por el que sale el Sol es de 1,5 grados. Se expuso en la descripción de los altares que cada uno tiene una pileta en la parte superior. En el caso del altar de referencia la pileta se encuentra en el extremo norte del altar, por lo que si tomamos este punto como referencia la desviación entre este y el punto de salida del sol se reduce a menos de un grado.

Cabe también considerar que el punto por el que sale el sol sobre el horizonte depende de la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto a la eclíptica, este es el plano en el que se mueve la Tierra alrededor del Sol. La variación de la inclinación del eje de rotación en los últimos 3.000 años ha sido pequeña y la diferencia entre el punto de salida observado ahora y hace 3.000 años es menor que 0.3 grados. A este respecto incidir en que la precesión de los equinoccios no afecta a la dirección del orto u ocaso del sol y demás astos del sistema solar.

Observación

Sin duda la prueba esencial para confirmar la hipótesis es observar la salida del sol el día del solsticio de verano, así que el 21 de junio del 2011, como posiblemente hacían los antiguos habitantes de Alpuente me dispuse a ver la salida del sol desde el altar principal.

La salida del sol es un fenómeno que se desarrolla lentamente, pero aquel día fue más lento de lo acostumbrado y parecía que el sol no terminaría de salir. La foto 9 muestra la salida del sol el primer día de verano visto desde el altar ritual. A la derecha del sol naciente se ve la parte derecha del altar de los sacerdotes. Esta es la imagen que se puede observar a simple vista, y la que verían los antiguos habitantes de este valle, coincidiendo el sol naciente con el altar de los sacerdotes.

En la foto 10 se muestra la misma imagen del amanecer aumentado con el zoom de la cámara diez veces. En esta foto se aprecia que el sol se hizo visible 1,5º más al norte que el centro del altar, y 0,6º al norte de la cubeta excavada en dicho altar, que recordemos que no está en el centro, si no, en el extremo norte del mismo, a la izquierda en la foto. Debo confesar mi emoción en aquel momento, y no menos al pensar que hace 3 o 4 mil años alguien pudiera utilizar la práctica astronómica, seguramente siguiendo un ritual relacionado con el Sol y la astronomía en su más puro estado. Sin telescopios ni cámaras, quizá con un atuendo especial para la ocasión, o realizando algún ritual conjugado con el agua, como probablemente atestigüe el hueco cilíndrico que se abre en la superficie del altar, y los canales tallados a su alrededor.

Conclusión

Para establecer un calendario solar se requiere disponer de una línea maestra que defina alguna de las posiciones particulares del sol y que permita determinar el comienzo de un periodo. En el caso que analizamos los dos hitos y las cubtext-indent: 1.5cm; margin-bottom: 0.2cm;verdana style; font-size: 10pt; 2=b; font-size: 10pt;etas excavadas en la parte superior forman una alineación fácilmente identificable y el hecho pudo ser reproducido año tras año.

El disco solar tiene un diámetro aparente de 0,5º y si se utiliza en la foto 10 como unidad de medida, se ve entonces que la distancia entre el centro del sol y el centro del altar es de tres diámetros solares, aproximadamente 1,5º. Consultadas las efemérides se constata que hace 4.000 años el orto solar tenía lugar 0,3 grados más hacia el sur, con lo que la salida se producía más próxima al segundo altar que en la actualidad. En el gráfico 3 se muestra la silueta de la foto 10 junto con las trayectorias del Sol en la actualidad y hace 4.000 años. De nuevo insistir en que la cubeta situada en el altar de referencia es la única que no está en el centro el altGráfico ortos y ocasosgenevaverdananbsp;ar, y se halla en el lado del mspanGráfico ortos yEn este caso solo se precisa disponer de dos hitos o mojones que señalen alguna dirección característica de salida o puesta del sol para establecer el ciclo anual. El orto solar más hacia el norte se produce en el solsticio de verano, o más hacia el sur en el solsticio de invierno. O la posición intermedia a estas que tiene lugar en los equinoccios. Ver figura 1. ocasos; font-size: 10pt;verdanaverdana/pismo máspanGráfico ortos y ocasos; font-sispanGráfico ortos y ocasosbr style=font-family: ze: 10pt;verdana/ps próxima a la salida del Sol. La precisiGráfico ortos y ocasosJUSTIFYgspanGráfico ortos y ocasosfont-family: span style=, enevagenevaverdanaón final esspanGráfico ortos y ocasosfont-family: p style=; font/spanJUSTIFY-size: 10pt; suficiente para que la hipótesis de la construcGráfico ortos y ocasosgeneva, ción expresa sea más probable que la simple casualidad, y suficiente para el fin que se persigue, medir el periodo correspondiente a un año y establecer comienzo del mismo.

En mi opinión la existencia de los altares representa un hecho de extraordinaria importancia, dada la rareza de estos vestigios en España. Además la alineación constituida por el altar ritual y el de los sacerdotes representa la línea maestra para determinar la salida del sol el primer día de verano y de esta forma establecer el comienzo de un nuevo ciclo, es decir un nuevo año. En todo el término de Alpuente se encuentran, al menos otros cuatro altares de características similares a estos junto con decenas de rocas con grabados. Todo ello pone de manifiesto una civilización avanzada en cuestiones rituales y por que no, astronómicas.

Cabe realizar otro análisis importante respecto a la forma de vida en la época que se construyeron todas estas manifestaciones. Haciendo un análisis elemental desde el punto de vista económico, aplicado a la época en que se realizaron estos altares podemos razonar así. Tallar, o siquiera modelar estas peñas, u otras como la de Los Cocioles, requiere que un buen número de miembros de aquella comunidad pudieran ser liberados de las tareas básicas relacionadas con la manutención, para dedicarse a otras de carácter ritual. Ello nos induce a pensar en una sociedad próspera, que tuviesen algún tipo de riqueza añadido, quizá por su carácter de frontera, o por alguna otra fuente todavía no estudiada.

En cualquier caso, tanto los altares, como otras peñas con cazoletas y escaleras que podemos hallar en el término de Alpuente, junto con los numerosos petroglifos encontrados nos hablan de una época de gran desarrollo cultural/ritual de la comarca que posiblemente tuvo lugar hace tres o cuatro milenios.

Créditos

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